El ácido fólico es un compuesto químico al que pertenecen muchas sustancias y que denominamos en su conjunto FOLATOS. Antaño se denominaba Vitamina B9 o Bc y tradicionalmente se asociaba al tratamiento de algunos tipos de Anemias (megaloblástica, perniciosa...) y hoy en día se ha convertido en un factor importante en relación a sus funciones frente al cáncer, enfermedades cardiovasculares y defectos del nacimiento.
Este grupo de sustancias son fundamentales en nuestro organismo pues intervienen en el metabolismo de numerosos órganos y sistemas de nuestro cuerpo. Es un nutriente básico para la actividad celular, por lo que su carencia provoca enfermedades.
Su nombre viene de Folium, hoja en latín, y es por qué se descubrió como componente de las hojas de espinaca. Se encuentra en la naturaleza en las verduras y hortalizas. Cabe destacar por su alto contenido las acelgas, espinacas, grelos, remolacha, coles, guisantes, garbanzos y frutas frescas como naranja, melón, plátano, frutos secos.
Algunos cereales, leche y derivados lácteos.
Carnes y pescados son pobres en folatos a excepción del hígado.
Es importante advertir que los folatos son sensibles a la luz y al calor por lo que sus propiedades se pueden perder con la cocción de los alimentos.