El aparato urinario se sirve de los riñones para realizar varias funciones importantes.
Es fácil comprender que el riñón tiene un conducto de entrada de la sangre, que en su interior se produce la limpieza o el filtrado de esta sangre, y que el producto de desecho es la orina, que se conduce hacia la vejiga a través del uréter.
El riñón mide la cantidad de sustancias químicas presentes en la sangre, como el sodio, el fósforo y el potasio, y permite eliminar el exceso o retener estas sustancias para regular sus niveles en el cuerpo, del mismo modo que un termostato regula la producción de calor o permite el enfriamiento de una habitación para mantener su temperatura constante.
Las sustancias de desecho en la sangre provienen de la comida que se ingiere y de los productos que se generan por la actividad del organismo. El cuerpo utiliza los alimentos para obtener energía y para la reparación de los tejidos. Cuando ha utilizado lo que necesita de la comida, los desechos se envían a la sangre. Si los riñones no limpiasen la sangre de estos desechos, se produciría un aumento de los mismos en la sangre que dañarían al organismo.
Además de depurar la sangre, los riñones también producen hormonas y desarrollan funciones metabólicas importantes:
- La eritropoyetina (EPO): una hormona que estimula la producción de glóbulos rojos en el interior de la médula de los huesos.
- La renina: una hormona que sirve para regular la presión arterial. Si el riñón detecta una presión baja, produce más renina para aumentarla.
- La forma activa de la vitamina D: ayuda a regular el metabolismo calcio-fósforo y la secreción de hormona paratiroidea (PTH) en las glándulas paratiroides. La vitamina D es ingerida con los alimentos o se produce en nuestro organismo como consecuencia de la acción de la luz solar.
Es importante recordar las funciones del riñón descritas para poder comprender qué ocurre cuando el riñón se ve dañado por alguna enfermedad, y los trastornos que se producen en el equilibrio del organismo cuando el riñón no puede ejercer su función a pleno rendimiento.
Cuando los médicos hablan de la función renal, se refieren a la capacidad del riñón de llevar a cabo su trabajo. Si se dispone de dos riñones sanos, se tiene un 100 % de la función renal. Esto es en realidad mucho más de lo que necesitamos. Algunas personas nacen con un solo riñón y pueden vivir sin problema alguno. Mucha gente dona un riñón a un miembro de su familia o a un amigo, y continúan gozando de buena salud.