¿Qué puede afectar a la memoria de los mayores?
A medida que nos hacemos mayores se puede producir una pérdida normal de memoria asociada a la edad. Se caracteriza por sucesos como perder algún objeto, no recordar el nombre de un conocido, o que se olvide una de las cosas que se había ido a comprar a la tienda. La diferencia con los deterioros a los que no vamos a referir a continuación, estriba en que la pérdida normal de memoria no interfiere con las actividades diarias de la persona.

La pérdida de memoria asociada a un deterioro leve de las funciones mentales es más grave, e implica continuos problemas a la hora de recuperar información que previamente había sido almacenada en la memoria. Las personas que presentan este tipo de deterioro corren un alto riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer (EA). Gran parte de la investigación científica en este área, se centra en lograr retrasar o evitar la evolución desde este estado a la enfermedad de Alzheimer, con lo que se obtendrían importantes repercusiones sociales, económicas, familiares, personales...
También se puede dar una pérdida anormal de memoria. Se caracteriza por problemas más graves aún, como desorientación, incapacidad para recordar hechos muy recientes, y confusión generalizada, que afectan notablemente a las actividad es diarias de la persona..

La causa de esta pérdida no anormal de memoria podría ser el desarrollo de una demencia, estado mental en el que se produce un deterioro de las facultades mentales (memoria, capacidad de juicio, lenguaje), las capacidades motoras y las capacidades de relación con el entorno a nivel personal, laboral y social. Es esencial una evaluación clínica correcta de la demencia, ya que otros trastornos, enfermedades o el consumo de ciertos medicamentos, pueden ser la causa de muchos de los síntomas que acabamos de definir como típicos de este síndrome.

También es muy importante hallar el origen de la demencia, ya que son muchas las enfermedades que pueden desencadenarla, lo que variará notablemente su tratamiento y evolución.

Una de las demencias más características, dado que supone casi el cincuenta por ciento de los casos, es la Enfermedad de Alzheimer. Dado que se espera un aumento en el número de pacientes aquejados por esta enfermedad a medida que se incrementa la esperanza de vida, es muy importante su prevención o tratamiento, y cuanto antes se produzca la intervención, mayores serán las probabilidades de un resultado positivo a largo plazo.

Otras fuentes de pérdidas anormales de memoria en los mayores son, por ejemplo, la depresión, la ansiedad, el abuso de sustancias, los accidentes cerebrovasculares, etc.

¿Cuándo sospechar?
No es fácil saber cuando un deterioro de la memoria deja de ser normal y debido a la edad, para empezar a convertirse en un problema, dado que el avance de la pérdida de memoria es lento y progresivo. Por ello, es mejor dejar este criterio en manos de los profesionales que disponen de pruebas para realizar el diagnóstico de la gravedad de la pérdida de memoria.

Esto no significa que deba preocuparse porque un día se le olvide una cosa. Recuerde que al principio se ha comentado que existe una pérdida normal de memoria asociada a la edad, pero que cuando los olvidos aumentan su frecuencia y afectan cada vez más a las actividades cotidianas, es conveniente acudir al médico para que se inicie una evaluación.

En los últimos años se ha producido un enorme avance en la mejora del diagnóstico clínico de la demencia y la EA. Pero según los estudios, la mayoría de las familias no reconocen o hacen caso omiso de los síntomas y algo más de la mitad de las familias que sí detectan un problema de memoria en sus mayores, no les llevan a un profesional para que lo evalúe. A medida que se dispone de más tratamientos, especialmente para los primeros estadios de la EA, la detección y evaluación temprana de la demencia serán claves.

En los casos donde ya existe una pérdida anormal de la memoria, como en los enfermos con la EA, se puede olvidar, por ejemplo de:

Donde han puesto las cosas.
Como trasladarse de un lugar a otro.
Acudir a la invitación de la fiesta de cumpleaños de sus nietos.
Los plazos de gestiones que tienen que realizar.
Los nombres de amigos o familiares.
Cuántas veces han realizado una pregunta o contado la misma historia a la misma persona.
Si han comido o se han tomado la medicación.
Donde han puesto las notas en las que apuntaron lo que debían recordar.
El contenido de un artículo recién leído.

Los enfermos con alzheimer también tienen graves dificultades para aprender cosas nuevas y, con frecuencia, sus recuerdos de hechos pasados se entremezclan con los acontecimientos actuales. Por ejemplo, preguntan por familiares que ya han fallecido o cuentan que han hablado con ellos esa mañana, cuando en realidad eso pasó hace años.

¿Con qué no debemos confundirlo?
A veces se puede pensar que nuestros mayores tienen una demencia cuando, en realidad, se trata de una depresión. Esto ocurre porque también las depresiones pueden producir pérdidas de concentración y memoria. Sin embargo, el psicólogo al que acuda sabrá diferenciar ambas por datos como que la depresión suele tener un comienzo concreto y las demencias no, que los síntomas de la depresión suelen aparecer de forma rápida mientras que los de la demencia se desarrollan lentamente, que los ancianos con depresión suelen quejarse de sus pérdidas de memoria, cosa que no suelen hacer los que padecen una demencia, etc. También puede ser que estos dos trastornos, depresión y demencia, estén presentes al mismo tiempo.

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